viernes, 20 de septiembre de 2013

Desamor eterno

Sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban les estaba permitido disfrutar de aquellas fiestas de verano que organizaba mi primo Javi en su casa de Fuenterrabía. Cristina no se encontraba entre ellas, pero Javi la tenía que invitar porque mi tía Carmen le obligaba, pues era la hija del influyente general Camardiel. Aún recuerdo la primera vez que la vi, con su vestido blanco y sus lentes de miope. En aquel momento supe que Cristina sería la madre de mis hijos. Y lo fue. Igual que ahora sé que es la amante de Javi.