jueves, 29 de agosto de 2013

El árbol carbonizado


Desde que recuerda, siempre encontró refugio en el árbol cercano a su casa. Allí, encaramada en sus ramas, se sintió libre y feliz. Imaginó cómo sería el mundo más allá del horizonte y sintió paz y seguridad.
Un terrible día de tormenta, un fugitivo, perseguido por robar unos caballos, es alcanzado por un grupo de hombres armados dispuestos a darle su merecido. Después de un juicio sumarísimo deciden colgarlo del árbol amigo de la niña. Esta colige que su futuro no será el mismo si deja que un hombre muera colgado de él y se presenta frente al grupo haciéndoselo saber. Los hombres se ríen de ella y la apartan bruscamente mientras maniatan y pasan una soga alrededor del cuello del prisionero. La niña llora desconsolada y decide pasar a la acción. Invoca a la tormenta que viene y ésta, respondiendo a sus súplicas, descarga un rayo fulminante sobre el árbol y los hombres. Todos quedan carbonizados. El árbol no se ha salvado pero su inocencia se ha mantenido intacta.